Ayer debí ponerme el tanga de la suerte porque la tuve (o quizá más bien fue casualidad). Voy a contar lo que me pasó, que es bastante curioso.
Estaba en la puerta de Pachá esperando a unos amigos de Madrid cuando alguien (una voz al principio desconocida) pronuncia mi nombre y siento un toquecito en el hombro. Era Bosco, un chico italiano, bueno de madre italiana y padre español, que conocí hace un par de años, una larga historia…
Al darme la vuelta y verle, un gusanillo me recorrió el cuerpo, hehe!! y me sorprendió bastante esa sensación porque hacia tiempo que no pensaba en ese chico.
El caso es que estuvimos toda la noche (o lo que quedaba de la noche) hablando, poniéndonos al dia de nuestras aventurillas, tomando unos mojitos, y lo pasé genial!!!
No sé, este encuentro me ha hecho pensar, rememorar otra época de mi vida. Nos dimos de nuevo nuestros teléfonos (aunque tengo que reconocer que yo lo seguia teniendo) y hemos quedado en que me dará un toque hoy si se pasa por Space.
En fin, … yo ya no pienso nada, que me cansa, jajaja! pero ha sido una anécdota curiosa cuanto menos, que me ha gustado compartir con los lectores de mi Blog.
Ah! se aceptan sugerencias y opiniones!
Besos
Verónica













